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GASTRONOMÍA
23/10/2015

"El Fabulista", una bodega subterránea en Laguardia (Álava)

"El Fabulista", una bodega subterránea en Laguardia (Álava)

La Rioja Alavesa es conocida en el mundo entero gracias a sus deliciosos vinos. Los viñedos, las bodegas y el propio vino son parte de la historia, el patrimonio y el día a día de la región y sus habitantes. Y Laguardia-Guardia es un claro ejemplo de ello: las bodegas subterráneas son su icono y guardan mucha historia. No son meras bodegas.

 

Laguardia-Guardia se fundó en la Edad Media. En el siglo X, Sancho Abarca construyó un castillo al norte de lo que hoy es la región de la Rioja Alavesa, para defender Navarra-Nafarroa de Castilla y los Árabes. Así se fundó Laguardia-Guardia, con fines militares. Su nombre también da fe de ello: Laguardia-Guardia se llamó "La Guarda de Navarra", entrada y salida del Reyno de Navarra.

 

Allá por el siglo XIII, Sancho VII "El Fuerte" fortificó el castillo y la villa. La muralla que hoy en día se mantiene en pie es parte de aquella muralla medieval, muralla que se vió afectada por la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas en el siglo XIX.

 

La historia dice, por tanto, que Laguardia-Guardia ha sido una villa estrechamente unida a guerras y batallas. Y sus bodegas también, ya que se construyeron en el subsuelo. Los vecinos de Laguardia-Guardia construyeron las despensas debajo de sus casas, despensas que servían también de refugio y escondite. Aunque no se sepa exactamente en qué época de la Edad Media, aquellas despensas empezaron a convertirse en bodegas. En efecto, las despensas subterráneas garantizaban una temperatura constante durante todo el año, condición indispensable para la elaboración y mantenimiento del vino.

 

Hay más de 200 bodegas en el subsuelo de Laguardia-Guardia y se dice que en su día se podía cruzar la villa a través de las mismas. En épocas bélicas, las bodegas estaban comunicadas entre sí a través de túneles y pasadizos. Incluso se dice que alguna de ellas tenía paso al exterior. Hoy en día, las bodegas no están intercomunicadas, están tapiadas.

 

Bodega El Fabulista

 

Actualmente, se pueden visitar 5 de las 200 bodegas del subsuelo de Laguardia-Guardia. La bodega El Fabulista es una de ellas. Está ubicada en la casa donde vivió el conocido y, nos atreveremos a decir, transgresor fabulista Félix María de Samaniego; de ahí su nombre. El Fabulista mantiene la actitud transgresora de su fuente de inspiración. Entremos adentro...

 

El Fabulista es una bodega subterránea del siglo XII. Se utilizó de escondite al principio y empezaron a elaborar vino en el siglo XVI. Siguen trabajando de la misma manera que en aquella época, de forma artesanal, tradicional y primando la calidad frente a la cantidad. Por tanto, además de otras muchas historias, brinda la oportunidad de conocer cómo trabajan las bodegas subterráneas. Toda una lección de ingeniería.

 

En la planta baja de El Fabulista hay dos lagares o lagos, como los llaman en Laguardia-Guardia. Es ahí donde depositan la uva y la dejan fermentar antes de pisarla. Ese es el modo tradicional de elaborar vino de la Rioja Alavesa. Una vez fermentada la uva, la pisan y el mosto cae a unos calados que se encuentran a siete metros de profundidad. Allí se da la fermentación maloláctica y posterior, el vino se pasa a barrica, si procede. Como curiosidad decir que las bodegas de antaño no solían tener barricas. Las barricas de aquella época eran más grandes que las actuales y eso requería al tonelero montarlas in situ, ya que era imposible bajarlas a la bodega una vez montadas.

 

La bodega subterránea El Fabulista elabora cinco vinos: 4 tintos y un blanco. Todos ellos llevan nombres inspirados en las fábulas de Samaniego. El blanco, por ejemplo, cuenta la historia del "Pescador y el Pez". Incluso las etiquetas de las botellas están inspiradas en sus fábulas correspondientes, dándoles un carácter y aspecto muy propios.

 

El Fabulista ofrece dos tipos de visitas: visitas usuales (7€) y visitas teatralizadas (11€). Dos sábados al mes, el propio Samaniego acompaña la visita contando sus fábulas y cuentos eróticos; no tan conocidos como las fábulas, pero que no tienen desperdicio. Las visitas se realizan en euskera, castellano y inglés, y se recomienda reservar con antelación.

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