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REGIONES Y CIUDADES
3 dic. 2015

El valle del Roncal, el reino donde el tiempo decidió pararse

El valle del Roncal, el reino donde el tiempo decidió pararse

Podría ser el título de un cuento, a la espera de que lleguen sus protagonistas deseosos de viajar en el tiempo. Descubre el valle del Roncal, el modo de vida, los pueblos y las tradiciones de los valles pirinaicos vascos de antaño.

 

El valle del Roncal es la zona más septentrional de Navarra-Nafarroa; en su extremo oriental, haciendo frontera con Francia y Aragón. Siete pueblos tiene el valle, a las orillas del río Esca que desciende desde los Pirineos. Nos atreveremos a decir que Isaba-Izaba, Roncal-Erronkari y Burgui-Burgi son los más conocidos; Garde, Vidángoz-Bidankoze, Uztárroz-Uztarroze y Urzainqui-Urzainki, sus hermanos pequeños.

 

Burgui, El Pueblo de los Oficios

 

Hace unos diez años, los habitantes de Burgui dicidieron recuperar su modo de vida y oficios de antaño, convencidos de que son parte de su patrimonio e historia. El recorrido "Burgui, El Pueblo de los Oficios" es fruto de esa labor voluntaria que han ido realizando durante años. 

 

Pasear por Burgui es sinónimo de viajar en el tiempo. Podrás ver a la orilla del río una almadía que antaño se utilizaba para transportar la madera río abajo y un museo dedicado a la almadía, una serrería donde manipulaban los troncos transportados, un antiguo horno de pan (la panadería del pueblo sigue utilizando un horno similar), una nevera medieval, una calera e incluso una carbonera.

 

Roncal e Isaba, dos museos al aire libre

 

No podemos hablar de Roncal sin mencionar al famoso tenor Julián Gayarre. Recorrió el mundo ópera por ópera, pero parece ser que nunca se olvidó de su pueblo natal. Financió de su propio bolsillo el frontón y el colegio de Roncal, y aunque murió en Madrid, sus restos descansan en el cementerio de su querido pueblo.

 

Hoy en día, la casa natal de Julián Gayarre es un museo dedicado a la vida y trayectoria del tenor. El mausoleo del cementerio de Roncal es una escultura clasificada como bien de interés cultural. Aunque la reina María Cristina quiso que la obra del escultor Mariano Benlliure permaneciese en Madrid, está en el cementerio de Roncal desde 1901, por expreso deseo del tenor y su familia.

 

¿Qué decir de Isaba? Que el propio pueblo es un museo al aire libre. Las casas de piedra y madera con tejados puntiagudos tienen balcones cubiertos porque se utilizaron como secaderos. Muchas de las viviendas del centro urbano tienen tallada en su entrada el escudo del valle. Escudo compuesto por un lebrel, un castillo, unas peñas y la cabeza de un moro sobre un puente, simbolizando la derrota de los moros por los roncaleses en la batalla de Olast en el año 785.

 

Si nos dirigimos hacia las cimas, a poco más de un kilómetro, nos encontraremos con dos puentes románicos que en su día fueron parte del camino que unía Navarra-Nafarroa con Soule-Zuberoa. Un poquito más adelante está el puente de Otsindundua, del siglo XVI.

 

Proxima parada: las bordas (así llaman a las chabolas) de los pastores del valle de Belagua. Y por tanto, no nos podemos olvidar del queso del Roncal. Es uno de los quesos vascos que presume de denominación de origen. Una de las condiciones para obtenerla es tener que elaborar el queso entre los meses de diciembre y julio, por lo que estamos en la época perfecta para conocer cómo lo hacen. Hay seis queserías en el valle y cuatro de ellas ofrecen visitas guiadas.

 

Valle de Belagua, la perla subterránea de Navarra

 

El valle de Belagua es un valle glaciar, el único de Navarra. Es uno de los pocos lugares donde podremos ver (con mucha suerte) osos pardos y conocer el modo de vida de los pastores de la Prehistoria, visitando, por ejemplo, el dólmen de Arrako.

 

El valle de Belagua es bello por fuera y por dentro. Belagua y sus alrededores son uno de los complejos cársticos más espectaculares de Europa. Te proponemos adentrarte en las entrañas de los montes más altos del País Vasco y para ello iremos hasta Saint Engrâce-Santa Engrazi en Soule-Zuberoa, a la cueva de La Verna.

 

La cueva de La Verna fue descubierta a principios de los años 50 del siglo pasado. Es la mayor cavidad subterránea de Europa y la mayor visitable del mundo. Tiene 250 metros de diámetro y 190 de alto. Entrarían diez catedrales como la de Notre Dame de París en su interior.

 

La Verna fue abierta al público en 2010. Ofrece visitas de diferente dificultad y duración y permanece abierta durante todo el año (en invierno, las reservas se deben realizar por teléfono o email). Deberás dejar el coche en el centro de recepción y llegar hasta la entrada de la cueva en una lanzadera o, si prefieres, a pie. Con nieve, se realiza el trayecto en vehículos 4x4 y raquetas.

 

La visita que se realiza en invierno dura dos horas (hay visitas más largas y de mayor dificultad para los expertos). Habiendo atravesado un túnel de casi 700 metros llegarás a la cueva de la Verna y podrás seguir el cauce del río atravesándolo y disfrutando de cascadas, entre otras espectacularidades. La temperatura es de 6 grados en el interior de la cueva y es recomendable acudir con ropa y calzado adecuado.

 

 

Para más información: Oficina de turismo del valle del Roncal y Grotte La Verna

 

 

Fotografía: Santi MB.

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