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PATRIMONIO
11/6/2015

El Valle Salado de Añana, uno de los paisajes más singulares del País Vasco

El Valle Salado de Añana, uno de los paisajes más singulares del País Vasco

El Valle Salado está en el municipio alavés de Gesaltza-Añana. Allí, producen sal de forma totalmente tradicional y sostenible desde hace 6500 años. Aunque históricamente haya tenido una producción más que considerable al haber sido un conservador de sal importante, en el año 2000 no quedaba más que un solo productor. Con el objetivo de recuperar el patrimonio histórico y cultural de Gesaltza-Añana, en 2009 se creó una fundación que ha ido realizando y realiza una labor más que elogiable. Como reconocimiento al trabajo hasta ahora realizado, el Valle Salado acaba de recibir el Premio Unión Europea de Patrimonio Cultural | Premio Europa Nostra 2015.

 

Las visitas guiadas

Las visitas guiadas muestran a los visitantes la evolución y la historia de las salinas de Gesaltza-Añana, y su modo de producir la sal. Justo encima de la superficie salina se encuentran tres manantiales de agua 8 ó 10 veces más salada que el agua del mar. Canalizan esta agua a las más de 2000 terrazas de la zona salina a través de la fuerza de la gravedad e infraestructuras construídas con materiales como la madera, la arcilla y la piedra. Se trata de una superficie salina de 120000 m2, estructurada por terrazas en forma de escalera; una encima de la otra. El contraste entre el blanco de la sal y el rojo de la tierra es espectacular.

 

Las visitas guiadas se realizan en euskera, castellano, francés e inglés; tanto de mañana como de tarde. El horario de las visitas es fijo, por lo que es necesario realizar una reserva previa. La primera persona que llame para realizar una reserva elige el idioma de dicho grupo. En verano, el Valle Salado organiza talleres especiales para familias y niños.

 

La producción de sal

En las salinas de Gesaltza-Añana, la sal se produce de forma totalmente tradicional. Tal como hemos mencionado, el agua salada llega a las terrazas a través de canales de madera. Cuando el agua alcanza una profundidad de 2 centímetros, cierran el manantial y comienza el proceso de evaporación. Recogen la sal a los dos días para almacenarla. Para terminar, retiran a mano pequeñas suciedades como las hojas secas o el polvo.

 

En las salinas de Gesaltza-Añana no se produce sal más que en verano. Por tanto, es la época estival el mejor momento para visitar el Valle Salado.

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